Klevra

Pedidos desde la mesa

La comanda sale de la mesa 12 y entra en cocina sin que nadie cruce la terraza.

El cliente escanea el código de su mesa, ve la carta y manda lo que quiere. Sin descargar nada y sin abrirse una cuenta. La comanda aparece a la vez en el móvil del camarero y en la pantalla de la partida que la tiene que sacar. Al cerrar, cada uno paga lo suyo desde su propio teléfono, o paga en barra como se ha hecho siempre.

¿Qué cambia un viernes con la terraza llena?

Veinte mesas fuera, tres rondas por mesa, y cada ronda son dos viajes: uno para escuchar y otro para teclear. La segunda ronda es la delicada, porque depende de que alguien pase por esa mesa en el momento justo en que la gente todavía quiere otra caña. Con el código pegado a la mesa, esa segunda ronda entra sola y el camarero la sirve en lugar de ir a buscarla. Un estudio de la Universidad de Cornell (Susskind y Curry) sobre 231.495 cuentas en 45 restaurantes asoció el pedido y el pago desde el propio dispositivo con mesas que rotaban un 15,5 % más rápido. Conviene decirlo entero: es una asociación entre locales que lo usaban y locales que no, no un experimento controlado.

¿Y la comanda, cómo llega a cocina?

Se parte sola. Un pedido de seis con cuatro platos y dos cañas se abre en dos: los platos salen en la pantalla de cocina, las cañas en la de barra, y cada pantalla ve solo sus líneas. Si tienes fríos y plancha separados, son dos destinos más. El camarero lo ve entero en el móvil que ya lleva encima, con la mesa y la hora. Al cliente se le enseña un tiempo aproximado, del tipo listo en unos 12 minutos, que se va actualizando. No hay cuenta atrás ni barra de progreso, porque una cocina un sábado a las tres no funciona así.

Nada baja a cocina sin que un camarero lo vea

Ninguna comanda entra directamente. Llega al móvil del camarero como pendiente y alguien la valida antes de que salga en la pantalla de la partida: un toque. En una misma mesa pueden correr varias cuentas a la vez, así que la pareja que se sienta a las nueve y los cuatro que llegan a las diez y media se unen con un código o escaneando, y no acaban con todo metido en la misma cuenta. Y sigue habiendo un botón para llamar al camarero, que es lo que se usa cuando alguien quiere preguntar por el punto de la carne.

¿Cómo se paga una mesa de diez?

Cada uno abre lo suyo y paga lo suyo, por producto y no por cabezas: quien tomó menú del día paga menú del día y quien pidió la botella de ribera paga la botella. Un trabajo de Gneezy, Haruvy y Yafe publicado en The Economic Journal en 2004 encontró que el 80 % de los comensales prefiere pagar lo que ha consumido antes que dividir la cuenta a partes iguales. La propina se pregunta al final, después del servicio, y es opcional. Quien quiera pagar en barra o en efectivo lo hace igual que hasta ahora.

  • Varias cuentas abiertas en la misma mesa, cada una con su gente.
  • Cada línea del pedido tiene dueño, y se puede mover a otra cuenta antes de cerrar si alguien invita.
  • El que se va a las once paga lo suyo y se marcha; el resto de la mesa sigue abierta.
  • Sobre el efectivo y sobre lo que se cobra en barra, Klevra no cobra comisión.

¿Tengo que cambiar el TPV?

No. Klevra no es una caja registradora ni emite tickets, y lo que tengas negociado con tu banco se queda como está. Funciona al lado del TPV que ya tienes: los pedidos van a los móviles y a las pantallas de cocina, y al cerrar la mesa el camarero registra la venta en tu sistema y saca el ticket exactamente igual que hoy. Lo que cambia es cuántas veces: una por mesa, al final, en vez de una por ronda. Si se cae el wifi del local, el TPV sigue funcionando, porque nunca dependió de nosotros. Y si lo que buscas es sustituir el TPV, no somos eso.

Qué cuesta y qué pasa si lo dejo

Desde 19 € al mes por local. Cada local elige su plan, así que el chiringuito de temporada no tiene por qué pagar lo mismo que el restaurante de todo el año. Sobre los pagos online Klevra se lleva entre el 0,5 % y el 1 %. Se da de baja cuando quieras, sin contrato ni permanencia, y no hay aparatos que devolver porque nunca te mandamos ninguno.

  • El alta no tiene coste.
  • Los informes vienen en todos los planes, también en el de 19 €.
  • A cada local nuevo le mandamos dos juegos de pegatinas impresas.
  • Los pedidos para recoger entran por el mismo sitio que los de mesa.

Klevra le quita paseos a tu equipo, no puestos: el cliente sigue queriendo que alguien le recomiende el vino. El que prefiera pedir de viva voz pide de viva voz, y el código se queda en la mesa por si cambia de idea a mitad de comida. No hacemos reparto a domicilio, y no somos ni el TPV ni el dispositivo que emite tu ticket.

Empieza por la terraza, que es donde más se anda.

Creas la cuenta, subes la carta desde una foto y pegas los códigos en las mesas.