Cuenta abierta
Pedir toda la noche. Echar cuentas una vez.
En una barra nadie pide una sola vez. Se pide cada veinte minutos hasta cerrar, y en una cena larga pasa lo mismo: otra agua, otra copa de vino, un café al final. La cuenta abierta se acuerda de todo lo que ha pasado por esa mesa y lo pone en un solo sitio en cuanto alguien pide la cuenta.
Cómo se abre una
El primero de la mesa escanea el código, escribe un nombre para que el equipo sepa con quién habla y manda el primer pedido. Desde ese segundo la cuenta está abierta y aparece en los móviles del turno. Si prefieres que alguien vea cada cuenta nueva antes de que llegue a cocina, se configura así, y los pedidos esperan a que alguien los apruebe.
Los amigos que aparecen a las nueve y media
No necesitan nada de ti. Escanean el mismo código de la mesa y ya están en la cuenta, o teclean el código corto de cuatro caracteres si se han sentado en la mesa de al lado. El código no lleva letras que se confundan con cifras, precisamente para poder decirlo en voz alta por encima del ruido. A partir de ahí cada uno pide desde su móvil, y los platos aparecen con el nombre de quien los pidió.
- Una cuenta la puede abrir el cliente o alguien del turno, para las mesas que prefieren pedir como siempre.
- En la misma mesa pueden correr dos cuentas en paralelo, para dos grupos que no tienen nada que ver.
- Cada cuenta tiene su lista de platos y su total.
- Al final se cierran por separado, en el orden en que se vayan los grupos.
Otra ronda, sin buscar a nadie con la mirada
El cliente abre la carta, manda la siguiente ronda y sigue en la conversación. Llega al camarero que lleva la mesa y, una vez aprobada, a la barra o a la partida que la prepara. Nadie levanta la mano ni se queda de pie junto a la mesa mientras seis personas se deciden. El botón de llamada se queda para lo que no está en la carta: un vaso roto o una pregunta que solo contesta una persona.
Al final, las cuentas ya están hechas
Cuando la mesa pide la cuenta, está todo lo que se ha pedido esa noche, en orden y con precios. No se reconstruye nada de una libreta ni se discute por la ronda de media noche. A partir de ahí cada uno ve su parte ya sumada y la paga desde el móvil, o la mesa paga en la barra, en efectivo o con el datáfono que ya tienes. El ticket sale de tu propio TPV igual que hoy, y la venta se registra una vez por esa mesa en lugar de una vez por ronda.
Una cuenta abierta lleva el registro; no garantiza el cobro. Klevra enseña quién pidió qué y cuánto queda pendiente, pero la mesa sigue al cuidado de quien esté de turno, igual que antes. Quien quiera pagar lo suyo a media noche puede hacerlo, sin esperar al final.
También te puede servir
La libreta puede quedarse en el delantal.
Te haces una cuenta, fotografías la carta de bebidas y pones los códigos en las mesas.