Para bares
Ocho rondas, un solo viaje al TPV.
En un bar nadie pide una vez. Se pide cada veinte minutos hasta cerrar, y ahora mismo cada ronda significa que alguien se acerca a una mesa, escucha a seis personas por encima de la música y se va a la barra. Klevra quita el viaje, no a la persona.
Las rondas dejan de pasar por nadie
La mesa abre la carta en el móvil y manda lo que quiera a continuación. Llega a quien lleva esa mesa y, cuando lo aprueba, aparece en la pantalla de la barra. Tu camarero lo lee en vez de oírlo gritado. Nadie da la vuelta al local preguntando si alguien quiere otra.
La cuenta sigue abierta hasta que se van
Se pide toda la noche en la misma cuenta y se echan cuentas una vez, al final. Quien llega a las once entra con un código corto de cuatro caracteres, que se puede decir en voz alta por encima de la música, o escanea la misma pegatina. En una mesa pueden correr dos cuentas, para los cuatro de un extremo que no tienen nada que ver con los tres del otro.
- Cada consumición lleva el nombre de quien la pidió.
- Cuando se acaba la ginebra la marcas como no disponible y desaparece de la carta al momento.
- Si quieres que una persona vea cada comanda antes, se configura. Si la barra va demasiado llena para eso, lo apagas.
La música está alta y no te oye nadie
Para eso está el botón de llamada. No para las copas, que se piden desde la carta, sino para lo que no está en la carta: un vaso roto, una pregunta, la cuenta. El aviso aparece en los móviles del turno, con el número de mesa. Nadie hace señas desde el otro lado ni tiene que fingir que no las ha visto.
A la una de la mañana, quién ha bebido qué
Aquí es donde se tuercen las noches. Siete personas, cuatro rondas, un ticket arrugado y alguien que insiste en que no se tomó el tercer chupito. Cada uno ve su parte ya sumada y la paga con su tarjeta. Según van pagando, los demás ven lo que queda, así que ninguna ronda se cobra dos veces ni se queda sin cobrar. En un trabajo de Gneezy, Haruvy y Yafe publicado en The Economic Journal en 2004, el 80 % prefirió pagar exactamente lo que había consumido antes que dividir la cuenta a partes iguales. Quien aun así quiera pagarlo todo en la barra sigue haciéndolo.
Lo que se queda exactamente igual
El TPV. No lo sustituimos ni lo tocamos. Tu equipo registra la venta una vez por esa mesa, al cobrar, y el ticket sale de tu propio sistema como siempre. Nos quedamos entre un 0,5 % y un 1 % de los pagos cobrados online, y nada del efectivo ni de las tarjetas que pasan por tu propia barra.
No hay conexión directa con los TPV, así que la venta se sigue registrando a mano, una vez por mesa. Y esto no sustituye a nadie detrás de la barra: la comanda llega antes a donde tiene que llegar, pero la sigue preparando una persona.
También te puede servir
Esta noche puede ser la última con la libreta.
Te haces una cuenta, fotografías la carta de bebidas y pones los códigos en las mesas.